Custodia de claves y sellos
Quien administra el HSM define qué clave descifra el modelo, cómo se firma el binario y qué política de atestación se aplica. No ejecuta redes neuronales: su responsabilidad es que nadie más pueda leer ni sustituir esos secretos.
Orquestación del entorno confiable
Coordina el TEE, decide qué versión del modelo se carga y bajo qué condiciones se autoriza su despliegue. Si esta función falla, el aislamiento del chip queda sin control sobre lo que realmente se ejecuta dentro.
Operación de la NPU dedicada
Ajusta el pipeline de inferencia, vigila los buffers intermedios y verifica que las activaciones no queden expuestas tras cada corrida. Es el rol que ve de cerca los residuos que el resto de la arquitectura intenta evitar.
Verificación por atestación remota
Interpreta los informes firmados que llegan desde el borde, comprueba firmware y estado del entorno, y documenta los límites observados. Sin esta lectura, una actualización legítima y una manipulación se ven igual desde el servidor.
Revisión de rutas fuera del chip
DMA, memoria unificada y controladores siguen siendo vectores reales aunque el modelo viva en un acelerador separado. Este perfil audita los caminos que rodean al NPU y propone reservas de memoria, IOMMU activa y borrado explícito de páginas.
Coordinación entre servidor y borde
Mantiene coherentes las políticas que se aplican en el centro de datos y en los dispositivos en campo, incluyendo rotación de claves y revocación. La dificultad aparece cuando distintas generaciones de hardware no exponen las mismas primitivas.